miércoles, 28 de abril de 2010

Cuento y cuenta

Hoy ser día agotador. Tengo un amigo peruano narrador de cuentos que está haciendo una súper gira por Europa. Ya me había contado que estaría pisando Paris y le ayudé con alguna información básica que quería saber. Además, obviamente, me invitó a su espectáculo y prometí ir. La cosa es que llegó ayer por la tarde a Paris y cuando llamó a la persona que lo iba a alojar la única respuesta que tuvo fue “accidente…no hospedar” o algo así.

Gracias a las maravillas del Facebook, pues coincidimos como a las 9 de la noche de ayer. Él se conectó con la computadora que se compró hace 2 días en Portugal y agarró internet gratuito (lo cual es rarísimo) en un chifa al que lo invitó un pata peruano que, al darse cuenta que también era peruano, lo invitó. En resumen, mi pata narrador de cuentos estaba en urgencias pues su opción más seria era dormir en el parque. Bueno, quizás no tanto pero no tenía nada claro, pero sí tenía una laptop consigo, una maleta, plata y algo de miedo de esta ciudad casi desconocida para él.


Fui a su encuentro y durmió la noche acá. Se queda hasta el viernes. Como felizmente estoy de vacaciones, hoy hicimos un gran día de turismo. Caminamos todo el día. Comenzamos en la torre Eiffel, luego fuimos a ver algo de Paris desde una Biblioteca con buena vista. Después de la obligatoria parada en el McDonalds (ya llevábamos como 2 horas caminando) llegamos al local donde mañana contará cuentos. Las chicas del sitio muy buena gentes y amigables. Él estaba loco por ir al café donde se filmó la película “Amelie”. Y lo encontramos. De hecho, cuando estuvo Sayuri por acá pasamos por ahí mismo pero sin saber la historia del lugar. Bueno, ahora, ese paseo tiene más sentido. Caminamos y caminamos y vimos muchas otras cosas más. Hemos llegado al depa a eso de las 11 pm. Largo día pero bonito.

Lo curioso es que nunca fui muy amigo de este pata y, es más, él trabajó para un profesor que se me prendió a raíz que le rescindieran el contrato en Incagro. Nos juntó el facebook y ya.

Bueno, la siguiente novedad ya no es novedad. Luego de varios intentos pude acceder a mi cuenta del Interbank! Qué maravilla. Me sentí como en esos concursos donde hay que abrir una bóveda con una combinación oculta. Qué pena que el premio no sea un millón de dólares en mi caso.

miércoles, 21 de abril de 2010

Películas, piña y tono

­Por acá tranquilo, con el clima estabilizado y agradable aunque aún no tan caliente que digamos. Como estoy en vacaciones decidí tomarme este lunes y martes, pues, de vacaciones…y básicamente de películas.

Aprovechando que en este mundo aún hay gente que se preocupa por el prójimo, vi varias películas y documentales en internet. Que viva la piratería. Vi la película y el documental ganador del óscar. La película no me gustó mucho pero como habla de la guerra en Afganistán, entonces pues tenía que ganar. El documental me gustó mucho. Trata sobre los delfines…sobre los delfines en Japón…sobre la matanza de delfines en Japón. Es decir, nada muy agradable pero triste y cierto. Más de 23 mil delfines son asesinados de forma atroz para ser venidos como carne de ballena. Detrás hay mucha corrupción, poder y cochinadas tremendas. El documental es chévere pues para grabar muchas escenas tuvieron que hacer un trabajo de inteligencia, de infiltración de cámaras, etc. ahh, se llama The Cove y si tienen curiosidad lo pueden ver acá: http://pelisok.blogspot.com/2010/01/cove-online-documental.html

Una de las delicias que esta semana me permití dentro de mi pobreza (no, Cocú, no necesito dinero) es comprarme una piña. La compré hace 2 semanas pero estaba esperando a que madure. Así que la corté y la dejé lista para el buche. Con las cáscaras pensé en hacer agua de piña. Según el internet bastaba con una hora y media de hervida. Seguro que mi inconsciente no lo creyó pues no me acordé de la olla hasta 3 horas después. Por supuesto, mi cerebro nunca se dio cuenta sino mi nariz. Empezó a oler rico y envidié sanamente el chivito por lo que supuestamente estaba cocinando. Luego, empezó a oler un poco a quemado y ahí fue cuando mi cerebro reaccionó. Vaya, si tan solo pensara con la nariz. En consecuencia, agua de piña sin agua y una olla quemada. Me olvidé de tomarle una foto. Hubiera sido genial.

Parece que este sábado vamos a hacer un tono en el departamento. Resulta que la Sylvie es medio depre y la vida pues no le ha dado una ruta muy clara a seguir. Ya está en sus 32 y pues no se ha estabilizado laboralmente, cachuelea y se muere por tener un príncipe azul. Así que decidimos que hace falta algo de parrando por estas tierras. Vamos a ver qué sale.

jueves, 15 de abril de 2010

Panza y robo

Desde hace varias semanas tengo la panza medio hinchada. Pensé que mi evacuación no tomaba el tren a tiempo (ahhh, qué tal fineza para decir que estaba atracao) pero me di cuenta que no era así. Intuí entonces que era algo pasajero. Dejé de tomar leche y nada. Me acordé que el año pasado me pasó lo mismo y resultó siendo el diagnóstico un colon con poca paciencia: colon irritable. Cocú, imagino que de tu herencia genética viene lo de “irritable”. Felizmente el único síntoma y fastidio es la panza hinchada así que la única que sufre es mi correa. Ah, y el primer damnificado mi botón de pantalón.

(Botón moribundo)

Entonces he decidido tomar cartas en el asunto…por supuesto con los remedios naturales. La manzanilla es buena para este caso y entonces, lógicamente, me haré adicto. Pero no se preocupen que no la fumaré (al menos que esté buena). Hay bastantes alimentos que debo evitar y que, ohhh, justamente son los que he estado comiendo, entre ellos cítricos (siempre como naranjas y he comido fresas en estas dos últimas semanas). Saben, además, que vivo de las menestras a pesar de sus efectos nucleares. Pues las tendré que relegar por un tiempo.

Este lunes, como siempre, fui a la nata. Como siempre, dejo mi mochila con todas mis cosas en un espacio donde hay gente que cuida. Luego, como siempre, llevé mi toalla y un pequeño estuche (¿?) donde meto mi jabón, champú y desodorante que dejo en el baño. Muchos dejan ahí sus toallas. Terminé de nadar y, como siempre, luego de recibir varios silbidos femeninos luego de salir de la piscina (sí, es inevitable), me fui al baño. Pero (y esto no es como siempre) encontré mi toalla en soledad. Es decir, alguien se peló el estuche con mis cosas de limpieza. Pensé que la había escondido algún chibolo pero ese día no había chibolos. En pocas palabras, me lo chorearon. Le pregunté a la tía que cuida las mochilas si había visto la vaina esa y me respondió “uyyy, ahí no hay que dejar nada. Se pierden las cosas”. Su respuesta me reconfortó mucho pues me sentí en mi Lima querida. Estuve cerca a darle un beso, preguntarle si tenía cambio de 10 lucas y pedirle que me preste du periódico La Chuchi.

Este robo no me dio cólera ni risa ni nada. He quedado medio pasmado, aunque es cierto que seguramente el choro pensó que en el estuche había algo quizás de valor. Bueno y sí lo había. Era una inversión como de 3 euros en champú, un jabón Rexona y el último desodorante Axe que me traje de Lima.

miércoles, 7 de abril de 2010

Arroz y lectura

Después de varios meses comiendo en restaurantes universitarios, ayer fue la primera vez que sirvieron arroz blanco como acompañamiento. Fue casi al estilo peruano y estuvo realmente rico. Lo comí con pescado y una salsa blanca que hizo más rico aún. Claro, no es la primera vez que como arroz pues en casa siempre lo preparo. Pero de todas formas me dio mucho gusto comerlo en el restaurante.

Ayer fue un día de lectura muy pero muy lenta. Estoy leyendo un libro que es muy interesante pero que por ratos se pone muy denso y cada línea se hace muy difícil de comprender. Leía y leía, y retrocedía para entender, y releía y releía y casi no avanzada. Pero creo que además mi nivel de concentración estaba bien bajo. Quizás era un poco de cansancio además. Así que decidí dormir un poco para recuperar concentración y energía. Me acosté a las 10 pm con la intención de tirarme una siestecita de 30 minutos…pero obvio mi alarma no me despertó y recién despegué el párpado a la 1 am. Por supuesto, ya solo seguí durmiendo. Pero ahora ya me siento tranquilo y despejado.